Inmutabilidad de la fe y el negocio

Folklore Laico y Secular

Todo empieza en un mercado, un mercado de abastos donde un caballero apostado en el umbral de una carnicería abre un periódico local donde a doble página aparece una foto de la playa abarrotada de púberos borrachos y drogados…

El caballero de la carne se ofende al ver a color el resumen del día anterior, el resumen de la fiesta de la peregrina, espetando con labio borde: ya no hay respeto por nada…

Ocurre que un flash destella el recuerdo del día anterior, el día de la peregrina, como contraposición a la barahúnda playera,  y el recuerdo del paseo fotográfico vierte imágenes de políticos de todos los colores anudados de fe proselitismo político, pues más allá de ser rojo o azul la fe del ciudadano votante botante no entiende de papeletas cuando el día es festivo y la tradicón religiosa larga.

A los políticos les acompañan los que gobiernan el libro sagrado que no la palabra sagrada, pues hace tiempo que dejaron de saber hablar y de creer, es decir, dejaron la exégesis para los manga…a estos últimos les acompaña la turba del flagelo y las perlas…zombies de coca antoñina bota de vino y borrachera, urbanitas de medio pelo que ven la fe como lifestyle, un ganado mercader que unifica saltinbanquis, banqueros, abogados, arquitectos, obreros, estétas y tenderos,,,y si, también los de la fe interior, pero esos son los menos.

Toda esta corte llega como amasijo al epicentro, omphalos de la fe alicantina, y comienzan su particular peregrinación: tenderetes de cruces y gayatos, tómbolas de monicacos, food trucks de la fe bocata, churrerías ambulantes, helados granizados de galpón, inflagoblos con canarios tweety, vendedores de juguetes tóxicos avión armas teléfonos y cochecitos, un genio que combina las estampas de la Santa Faz con estampitas del Real Madrid, conjunción crítica de fútbol y religión, dos señoras que antes de rezar han de comer pues la fe del hambre no es buena y de paso con el carrito de colores hacen la compra, una paellera de huevos y verduras, una brasa de carnes y salchichas, las chicas que twitean Cristo o “vaya Cristo”, la mamá que sostiene el globo fálico junto al niño que le pica el ojo y la señora africana que aprovecha para hacer trenzas en un día tan especial para la fe y el circo.

Y la fe, que es negocio y timo en manos de los laicos, se junta con la trashumancia del negocio de altramuz, que es timo timo, que se junta con el populacho que hace que el señor del umbral de la carnicería no se sepa ni le interese saber que el respeto hace tiempo que lo hemos perdido todos, tanto los que se sonrojan con la barahunda playera de extasis y birra como los que se dan golpes en el pecho por la fe…inmutables, todos inmutables.

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